La inclusión financiera con perspectiva de género busca reducir las barreras que enfrentan las mujeres para acceder y usar servicios financieros, promoviendo su autonomía económica y resiliencia. Este proceso debe contribuir a mejorar su salud financiera y transformar la forma sobre cómo se perciben las mujeres con relación al mundo del trabajo y el dinero y cómo son percibidas y, por ende, reconocidas por otras y otros.